Escuela de Padres y Madres

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ESCUELA DE PADRES Y MADRES

La Estrategia Nacional sobre Drogas para el período 2000-2008 aborda, además del ámbito escolar y comunitario, el ámbito familiar. Veamos lo que dice la Estrategia Nacional sobre Drogas a este respecto:

«Las actuaciones sobre las familias deberán tener el objetivo de prevenir la aparición de los problemas derivados del consumo de drogas, así como del propio consumo (Objetivo general.

Las intervenciones con las familias tenderán a fomentar las habilidades educativas y de comunicación en el seno familiar, incrementar el sentido de competencia de los padres y su capacidad para la resolución de problemas, así como concienciarles de la importancia de su papel como agentes de salud. También deben perseguir la implicación de los padres en otras iniciativas escolares o comunitarias desarrolladas en su entorno. 

Es necesario mejorar el acceso a las familias y lograr incrementar su participación en los programas que se desarrollen. Para ello los programas deben estar orientados a dar respuesta a las necesidades e inquietudes de los padres, más que centrarse exclusivamente en la formación sobre drogas y deben estar adaptados a sus circunstancias».

En el primer párrafo de este texto se hace mención a un objetivo que nosotros consideramos objetivo general, y así lo indicamos y subrayamos. En los párrafos siguientes realizamos una serie de subrayados que destacarían objetivos más específicos. Nos parece importante incluir y resaltar este texto porque su contenido, en forma de objetivos, es bastante explícito en cuanto al tema que vamos a desarrollar: Escuelas de Padres y Madres (EPM).

El texto escogido para introducir este nuevo apartado incide en el ámbito familiar como contexto de intervención y como ha quedado perfectamente reflejado recae en los padres la mayor parte de las intervenciones. Dependiendo de las características que presente cada familia se podrá actuar de una forma u otra, es decir, a un nivel educativo, de asesoramiento o de terapia.

Trabajar con las familias, y en su representación con los padres en un nivel educativo-formativo, es la finalidad propia de las Escuelas de Padres y Madres, y es en este nivel donde se asientan los pilares básicos de toda acción preventiva. Las EPM son uno de los recursos con los que cuentan los padres para realizar su función educativa y de maduración y crecimiento de todos los miembros de la familia.

La necesidad de nuevos recursos surge por el periodo de cambios que se han ido sucediendo a lo largo de este siglo y que se han hecho más acuciantes en esta etapa de fin de milenio. Podemos afirmar que una de las características de nuestra realidad es la del cambio y la renovación constante de valores y conocimientos. Esto ha supuesto para los padres una pérdida del poder absoluto que ostentaban y una falta de seguridad y de confianza en sus capacidades y habilidades, debido principalmente a que los referentes que fueron adquiriendo de sus padres, y éstos de los suyos, no son válidos en la actualidad. Una cualidad esencial para sobrevivir como padre y madre hoy en día es la de ser capaz de ser flexible y de adaptar las posiciones y planteamientos de forma ajustada con los cambios sociales más o menos inmediatos y realizar una actualización constante del papel que ejercen como padres y como personas en crecimiento.

Del mismo modo que estas nuevas realidades generan ansiedad ante situaciones desconocidas, la nueva realidad social introduce un mayor margen para decidir con libertad (valor que en épocas anteriores era inexistente) y qué educación se desea para sus hijos e hijas. Otro aspecto a destacar con respecto a generaciones anteriores es que los padres actuales tienen mayor capacidad para incidir positivamente en el desarrollo de la infancia y la adolescencia, valorando como algo esencial la atención y la protección, y en un plano muy especial, el valor formativo de la Educación.

Ya a principios de siglos se comenzó a vislumbrar la necesidad de dar respuesta a las pésimas condiciones en que estaba la infancia por medio de la educación y de la estrecha comunicación entre familia y escuela. En este clima de preocupación social hacia la infancia surgen las Escuelas de Padres y Madres, concretamente en 1929 Madame Vérine crea la Escuela de Padres de París, cuyo lema era «Unirse. Instruirse. Servir». Esta primera Escuela pretendía facilitar la comunicación y el intercambio de experiencias entre todas aquellas personas que estuvieran interesadas en la educación y el crecimiento de los niños y niñas. Esto indicaba que todos, tanto padres como educadores, tenían las puertas abiertas para participar, expresarse, conocer las opiniones de otras personas...

Este es el legado que poseemos de las primeras Escuelas de Padres y sus orientaciones primigenias perduran hoy en día.

Desde la creación de la Escuela de Padres de París, las EPM han ido aumentando su número esparciéndose por numerosos lugares, adoptando formas muy variadas, encontrando incluso Escuelas de caracteres opuestos.     
 

CONCEPTO DE ESCUELA DE PADRES Y MADRES Y CARACTERÍSTICAS

A pesar de los caracteres diversos que pueden presentar las múltiples EPM que hay esparcidas por nuestro territorio, es importante ofrecer una definición de EPM que pueda ser válida para todos.

Brunet y Negro entienden por Escuela de Padres «Un plan sistemático de formación para padres en los aspectos psicopedagógicos y ambientales, que se desarrolla a lo largo de un periodo relativamente extenso de tiempo». Se podría añadir además que las EPM han de ajustarse a las necesidades de sus miembros y ofrecerles aportaciones útiles y positivas.

Otros rasgos comunes de las EPM es que son espacios de encuentro de carácter colectivo donde se ponen en común e intercambian todas aquellas experiencias y conocimientos relativos a la educación, el crecimiento y todos aquellos aspectos que preocupan a los padres y madres respecto a sus hijos. Por otra parte, las EPM dan la oportunidad a muchos padres y madres de expresar sentimientos, sensaciones, emociones,... con otros padres y madres y con profesionales de la educación, lo que facilita la comprensión y reflexión de su propia realidad, la de los demás y también la de los hijos.

Las EPM se caracterizan a su vez por ser una herramienta, es decir un instrumento a través del cual  se pretende mejorar la función educadora de los padres y su opinión respecto a la misma, así como también dotarles de los contenidos mínimos necesarios para una buena educación.

Otro recurso con que cuentan también los adultos para su formación es la educación permanente, recurso que es altamente beneficioso porque se considera que la educación traspasa los niveles obligatorios.

Los integrantes de una EPM no sólo reciben la influencia del grupo que la conforman sino también del grupo más amplio que les rodea, lo que viene a indicar que el contexto es un factor que siempre está influyendo y al que no se le puede dar la espalda. La formación de los padres no sólo debe incluir el análisis de su realidad más inmediata, también ha de basarse en el estudio de aquellas circunstancias, realidades y condiciones que están actuando sobre el desarrollo, comportamiento y educación de los hijos, así como el suyo propio. Los padres deben formarse y formar teniendo siempre presente el entorno en el que viven, con sus ventajas y desventajas. De esta forma se fomenta la apertura a contextos más amplios: escuela, comunidad...
Las EPM tienen también como rasgos propios su carácter abierto y dinámico. La apertura al resto de contextos implica, además de una continua y necesaria interdependencia y colaboración entre ellos, potenciar la capacidad de los padres a adaptarse a los cambios y a los nuevos retos y tareas que la realidad cambiante y compleja les pueda plantear; así como también que sepan adaptarse a las necesidades y demandas cambiantes de sus hijos, de sus compañeros, etc..

Tanto con la definición de Escuelas de Padres como con los rasgos específicos señalados, se pretende aclarar y precisar el término Escuela de Padres y Madres, ya que se producen en la vida diaria muchos malentendidos y las EPM no se escapan a ellos. No serían raras las veces en que si preguntásemos a los padres o a otra persona cualquiera ¿qué es una Escuela de Padres? nos contestasen algo así como «unas clases de cultura general o para obtener el Graduado Escolar». Pero no sólo los padres dudan en torno a las EPM, muchos profesionales de la educación tampoco lo tienen bien claro. Nuestra intención es ofrecer una idea clara y precisa de las EPM, y que ésta sirva de referencia a todos aquellos educadores que están trabajando con padres o que un futuro puedan hacerlo.

Es muy importante tener bien claro que las EPM son un recurso más del que se puede disponer, pero un recurso que se agotaría si se centrase exclusivamente en las drogodependencias. Si nos fijamos en los párrafos extraídos de la Estrategia Nacional sobre Drogas para el período 2000-2008 se indica que «los programas deben estar orientados a dar respuesta a las necesidades e inquietudes de los padres, más que centrarse exclusivamente en la formación sobre drogas y deben estar adaptados a sus circunstancias».

OBJETIVOS DE LAS ESCUELAS DE PADRES Y MADRES

¿Cuáles han de ser los objetivos a conseguir en una EPM?. A nuestro modo de ver, hay tres objetivos generales que nunca debieran faltar:

1. Servir de cauce de revisión y aprendizaje para los padres en los temas relacionados con la educación de sus hijos.
2. Potenciar la comunicación sobre las situaciones que se viven en la familia, creando un ambiente de amistad.
3. Aumentar la integración de los padres en el colegio, ofreciéndoles campos concretos de actividad.

Ofrecemos a continuación una serie de objetivos específicos que consideramos de gran interés para la orientación formativa de una EPM:
- Formación continua de los padres.
- Formar un grupo de padres cohesionado con participación activa y real.
- Fomentar conductas, hábitos y actitudes con respecto a la participación y al intercambio de experiencias.
- Lograr que las vivencias personales sean comprendidas.
- Contribuir a la autoformación de los padres.
- Identificar los problemas existentes y tratar de darles solución.

Existen muchos otros y en ocasiones, partiendo de los objetivos generales que consideramos fundamentales, los mismo padres pueden proponer otros objetivos que quieren conseguir.

ASPECTOS ORGANIZATIVOS DE LA ESCUELA DE PADRES Y MADRES

Hasta aquí planteamos de diversa forma qué es los que se puede lograr con la puesta en marcha de una EPM. El siguiente paso que hay que tener en cuenta será conocer a quién corresponde organizar la EPM.

Existen EPM que han nacido por iniciativa de gabinetes municipales, de asociaciones de vecinos, de grupos de formación y otras que se han organizado al amparo de centros escolares.

Como la gran mayoría de EPM se han organizado en los centros escolares es conveniente tener en cuenta algunos de los riesgos que se pueden presentar. Uno de los más peligrosos es la tendencia al reduccionismo, es decir, a centrarse casi exclusivamente en aspectos escolares. Algunos padres pueden asistir con la idea de que se trata de comentar la metodología del profesor de su hijo, o acudir en busca de recetas eficaces para mejorar su rendimiento.

En ocasiones la interrogante plantea si la iniciativa de formación de una EPM debe corresponder a la dirección y al claustro de profesores o a la Asociación de Padres de Alumnos. En cualquier caso debe existir colaboración entre todos ellos y no delegación.
 
Es conveniente que quién organice una EPM tenga claro y aclare desde el primer momento qué es lo que intenta conseguir con su puesta en marcha, de ahí la vital importancia de los objetivos que se planteen.

Como podemos observar la iniciativa de crear una EPM puede provenir de diversos organismos, instituciones, centros, APAs, etc. Aún así, todos ellos tienen en común que consideran las EPM como una de las mejores herramientas para la formación y promoción del individuo, incidiendo principalmente en la función educadora de los padres. Otro punto en el que convergen todos ellos es en la necesidad de un organigrama que como mínimo ha de estar formado por una comisión gestora y personal especializado.


- LA COMISIÓN GESTORA
La comisión gestora estará conformada por los promotores y los cargos de director de la EPM, subdirector, secretario, vicesecretario y jefe de estudios: Estos cargos pueden ser perfectamente desempeñados por los padres, o en su defecto por profesores, monitores… Habrá un director técnico que puede ser el propio educador, y que llevará la parte formativa, organizando cursos, seminarios, mesas redondas, conferencias y en definitiva, el programa de formación de padres.

- PERSONAL ESPECIALIZADO
El personal especializado de una Escuela de Padres lo constituyen el director técnico y los educadores. Una EPM puede tener como personal especializado a una sola persona que sería a su vez el director técnico y el educador, o a varios educadores y uno de ellos fuese a su vez el director técnico. 
   
Vamos a profundizar un poco más en cuál es el papel y la función del educador en una EPM.


EL PAPEL Y LA FUNCIÓN DEL EDUCADOR EN UNA EPM

El educador como persona debería ser maduro, con sentido común, cercano, con capacidad para empatizar con los demás, con el que los padres se sientan a gusto y aceptados, con capacidad de observación para saber lo que sucede en el grupo en cada momento, con instinto para saber cuando conviene hablar y cuando conviene callar sin colocarse en una posición de superioridad respecto al grupo.
 
El educador es una figura relevante porque aporta una gran cantidad de información de interés para los padres. De ahí su función comunicativa. Debe informar a los padres y madres de aspectos relacionados con la infancia y la adolescencia, que sean de interés para éstos y que resulten útiles para mejorar las condiciones de su desarrollo. El educador ha de poseer una serie de conocimientos específicos (psicología evolutiva, sistema educativo, problemas pedagógicos, relaciones matrimoniales y familiares, dinámica y técnicas de grupos, atribuciones y funciones de las APAs, etc.).
 
Está función es la más habitual, pero el educador ha de encargarse de dinamizar la formación y promover la comunicación y el intercambio de experiencias, conocimientos... entre padres y madres. El educador ha de ser también un dinamizador del trabajo en grupo, favoreciendo la implicación y la creatividad de los asistentes, para lo que debe poseer una metodología dinamizadora y manejar técnicas y recursos motivadores.

El educador ha de poseer un compromiso ético y social, es decir, su función formativa debe ser crítica y reflexiva tanto con su actuación como con la de los padres, pues tan sólo de esta forma podrá transmitir ese compromiso ético-social a los padres. Un compromiso que mueva a los padres a implicarse y a participar en un mayor número de iniciativas sociales y comunitarias que se desarrollen en su entorno.

Otras funciones que tiene que realizar el educador, bien sea en equipo o sólo, son las siguientes:

- LA PLANIFICACIÓN
Debe preparar los contenidos y temas o buscar la persona responsable, en su caso; trazar los distintos pasos y tiempos de la metodología de cada tema; elaborar las actividades a realizar en grupo y cuidar la necesaria coordinación entre los distintos grupos que se conformen.

- LA EVALUACIÓN
Debe analizar los aciertos y errores que se han producido durante la sesión; las lagunas que quedan por cubrir y aquello que se puede mejorar; el clima existente en el grupo; cuál es la valoración de las actividades: eficaces y amenas o por el contrario monótonas y repetidas.

La figura del director técnico, coordinador o responsable de una EPM, tiene como función respecto al conjunto de educadores:

- Coordinar las reuniones, haciéndolas eficaces.
- Potenciar todas las iniciativas o riquezas que el grupo posee.
- Repartir el trabajo, de modo que todos los educadores se sientan responsables de alguna cuestión general, además de lo referente a su grupo de padres.

Por último destacaríamos una función más que se le asigna al educador y no es otra que la función de moderador o conductor del grupo, en el sentido de dirigir al grupo hacia los objetivos que el mismo se ha marcado.

Desde su papel de moderador:

- Centra el tema, cuando la inexperiencia de los padres hace que se desvíen de él.
- Evita que hablen todos a la vez.
- Hace que participen los más tímidos.
- Refleja los sentimientos que se expresan.
- Pregunta para seguir profundizando.
- Recalca los puntos de vista que ayudan a avanzar.
- Sintetiza lo que el grupo ha acordado, formulando un nuevo enfoque.
- Etc.

En este momento ya sabemos cual es el perfil y las funciones del educador en una EPM, damos un paso más y ofrecemos en el cuadro siguiente un modelo orientativo de un proyecto de creación y puesta en marcha de una EPM.

Hasta este momento contamos con información suficiente para justificar teóricamente la importancia y viabilidad de la creación de una EPM, pero habrá que hacer un diagnóstico y estudio de la realidad, es decir justificar y adaptar la creación de esa EPM atendiendo a unas necesidades, características, etc.

Por otro lado incluimos también unos objetivos generales y otros más específicos que pueden servir de ayuda al educador para fijar los propios. En cuanto a la metodología, ésta ha de caracterizarse principalmente por manejar técnicas grupales activas y participativas. La metodología ha de facilitar que los padres y madres puedan expresar las necesidades, dudas y problemas convirtiéndolos en los protagonistas de su propio aprendizaje. Los padres no se reúnen fundamentalmente para oír una conferencia por muy interesante que pueda ser, si no para dialogar entre ellos, de ahí la importancia que le debemos conceder a la metodología. Vamos, en los puntos siguientes, a detenernos con más detalle en la metodología (Brunet y Negro, 1994).


3.5. ESTRUCTURA DE UNA SESIÓN TIPO

En cualquiera de las sesiones, aunque con variaciones si el tema es largo, solemos seguir los siguientes pasos:

- TRABAJO EN GRAN GRUPO
Todos los participantes de la EP juntos.
Puede ser una conferencia, un audiovisual, una mesa redonda, un debate, etc.
Suele durar 45 minutos.

- REUNIÓN EN GRAN GRUPO
Los asistentes se reúnen en grupos de 10 a 15 personas cada uno, en salas diferentes. Cada grupo tiene un educador. Los grupos realizan un trabajo que les ayuda a profundizar y aplicar lo que han visto u oído en el gran grupo. Se trata de traducir a las situaciones diarias el tema sobre el que se reflexiona. El trabajo puede consistir en responder a un cuestionario, preparar una representación, etc.

Este momento del trabajo es, a nuestro entender, el más importante de la EPM: todos se convierten en participantes y profesores, cada cual desde su experiencia. Suele durar un tiempo largo, de al menos hora y cuarto.

- PUESTA EN COMÚN
Se reúnen de nuevo todos los grupos y se pone en común el fruto de la reflexión, las cuestiones, las conclusiones, etc. a que se ha llegado en el pequeño grupo. Si quien dirige la sesión lo cree conveniente, realiza una síntesis breve del tema o matiza aspectos que no han quedado claros.

- ENTREGA DEL DOCUMENTO-SÍNTESIS
Si la sesión constituía por sí sola un tema, se entrega a cada participante un breve documento-síntesis, a fin de que pueda leerlo en casa. Es un resumen del tema en un lenguaje adaptado a los padres.

En cuanto a las técnicas que pueden aplicar a lo largo de las sesiones las más utilizadas o conocidas son el Torbellino de Ideas, el Phillips 6/6, el Role-Playing, etc. Técnicas que las podemos encontrar fácilmente explicadas en cualquier libro que trate sobre dinámica de grupos y técnicas grupales.

El Programa de una EPM es preferible que se desglose en tres niveles, es decir:

- Nivel I: Sensibilización (1º Año).
- Nivel II: Profundización (2 º Año).
- Nivel III.: Dinamización (3º Año).


3.6. CONTENIDOS BÁSICOS DE UN PROGRAMA DE EPM

Los contenidos básicos o temas de un programa de una EPM, pueden ser los siguientes (tomado de los mismo autores anteriormente citados):

1. YO (LA PERSONA Y SU DESARROLLO):
    - La edad preescolar
    - El niño de 6 a 9 años   
    - De los 9 a los 12 años
    - Los difíciles 12 a 15 años.
    - El mundo del adolescente (15 a 18)
    - El desarrollo de la conciencia moral
    - La evolución afectiva
    - Para crecer feliz: las necesidades psicológicas básicas
    - ...

2. VIVO EN FAMILIA (AMBIENTE FAMILIAR Y EDUCACIÓN):
    2.1. El ambiente del hogar
        - Tipos de autoridad y su influencia educativa
        - Ayudar a crecer en la autoestima (Autoconcepto)
        - La comunicación en la familia
    2.2. Algunos campos de Educación familiar
        - Educar en libertad y en la responsabilidad
        - Educar para la justicia
        - Educar para la salud
        - ...
   
3. ESTUDIO (EL MUNDO DE LA ESCUELA):
    - Escuela y valores. ¿Qué escuela queremos?
    - Las relaciones familia-colegio.
    - Cómo ayudar a los hijos en los estudios
    - Eso que llaman fracaso escolar
    - La orientación profesional
    - ...

3. Y ME RELACIONO (LAS RELACIONES SOCIALES):
    - Los amigos: el proceso de socialización
    - El tiempo libre
    - ...

4. DENTRO DE MI AMBIENTE (EL AMBIENTE SOCIAL Y SU PROBLEMÁTICA):
    - Las toxicomanías juveniles
    - Publicidad y consumo
    - ...


3.7. LA EVALUACIÓN DEL PROCESO FORMATIVO DE UNA EPM

Por último, el educador debe tener en cuenta la valoración de todo el proceso formativo, ya que todo el proceso que conlleva proyectar y realizar una EPM debe considerar la evaluación como un instrumento que ha de estar permanentemente presente.
 
La evaluación inicial es previa al desarrollo de cualquier acción y pretende conocer la realidad para poder actuar sobre ella.

A lo largo de las sesiones de una EPM debemos emplear diversos recursos para evaluar. Tener conocimiento continuo de como desarrollar en sus distintos aspectos las sesiones de formación es un requisito indispensable para que una EPM cumpla correctamente sus objetivos. Se trata de la llamada evaluación de proceso. La evaluación del día a día del trabajo formativo se puede realizar por diversos medios a través de la aplicación de cuestionarios de evaluación y a través del papel del educador como observador que obtiene información de la marcha de las sesiones.

En la medida de lo posible se ha de devolver la información a sus destinatarios. Todos los padres tienen el derecho a conocer los resultados de una encuesta, cómo valoran los otros las actividades realizadas... Por ello, en la temporalización de las sesiones ha de concederse un pequeño margen de tiempo para hablar de la evaluación.

El último tipo de evaluación aplicable a una tarea es la Evaluación Final. Ésta se realiza una vez finalizadas las sesiones de la EPM y permite conocer cómo se ha desarrollado la totalidad del proyecto, así como cuales han sido sus resultados.

Asumiendo que todo aquello que se hace se puede mejorar, la evaluación es un instrumento que nos ayuda a decidir que aspecto de una EPM podemos cambiar. Reflexionando sobre la evaluación y su finalidad, se ha dicho que la evaluación es una técnica que da información para tomar decisiones. En este sentido se ha de utilizar para mejorar progresivamente el trabajo formativo que se realice en una EPM.

 

 

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